Te vas corriendo
porque  descubriste mi  secreto
mirarte hasta que te des cuenta
que no tengo miedo

Orgía de fantasmas


La persistencia de la memoria

leo con la poca luz que se hace sombras

¿Cuántos más pueden entrar en la habitación?

Tuberías

Las acciones impulsivas le agarran como un calambre directo a resolver urgente y de manera metódica, siguiendo un laberinto que desemboca en una solución con simples intentos: un llamado, un video tutorial y una compra en la ferretería. 
La boca del caño sobresale de la pared que sostiene la canilla rota, con pedazos de cemento y cinta pegoteada que precisa para que la unión sea más efectiva. Dos vueltas fueron las necesarias para que salga de ahí complicándolo todo, aún más de lo que las noticias de los últimos días ya vienen arrastrando.
En el laberinto aparecen preguntas cada vez que estas acciones se meten perforando la razón: “¿Se siente siempre? ¿Cuándo perdes el bondi y llegas tarde? ¿Del 1 al 10, en qué punto estas? ¿Al ser chiquita te faltaba el aire?” 
Este mecanismo es necesario, y casi un ritual, para que el impulso vuelva a su lugar de inicio, las preguntas sirven a modo de distracción pero una simple mirada a la situación la traen de vuelta.
La llave de paso cierra mal y esto hace que del caño caiga un leve hilo de agua, obstruyendo poder desenroscar el pedazo de rosca que quedó fundida en el caño, como si no hubiera otra manera de pasar el día que viendo tutoriales donde relatan y especifican todo tipo de sucesos, paso a paso para acumular conocimiento que se cree que puede ser útil y que, claramente como la persona que explica en el video, se va a llegar a la verosímil victoria de la situación.
¿Qué hay? ¿Se puede ver?
Grasa. Eso se necesita. Otro llamado que suma, oscurece demasiado rápido y cada vez sale más agua, -seguro que cuando se hace de noche hay más presión- piensa, no está segura pero supone que debe ser así.
De nuevo, la perforación a la razón:
“Las vías rechinan
aunque ahora se hayan electrificado,
las colillas se amontonan
junto a los molinetes
que rebalsan de sube sin saldo a favor.
Se oculta por las palabras para dentro
lo tenue de los ojos.
Se cruzan historias y olores
entre las cruces que forma el reloj,
hay olor a pancho
y la basura sobresale
por arriba de los tachos”

Cada vez hay menos luz, se van armando otros caminos que hacen que el laberinto se convierta en algo más parecido a un bosque que a una ruta y cuando sucede es señal de que hay que hacer otro llamado, tomar un mate y dejar que siga corriendo el agua porque no hay tapón que la pueda hacer detener hasta la mañana siguiente.

Después de la resaca pasan cosas (o como ponerse existencialista los domingos)

Se me derrite el cerebro
me caí de la bici 
me levanto y escucho 
a la vecina discutir con el chongo
todavía no entendió 
que el ya no la quiere más
pero le da paja decírselo 
porque es lo que siempre
nos termina pasando 
con lxs chongxs
la paja de hablar
suena desde no se donde
un tema que sabe a rancio 
y a adolescencia 
haciendo aparecer 
todos los fantasmas
que quedaron enterrados 
en lo que ahora 
podría llamarse 
un pueblo con falsa urbanidad
de la época amarilla que nos rodea
donde no hay ni ton ni ton 
ni tun ni tun
las palabras se proyectan 
como vómito de cinzano
y con carraspera en la garganta 
sin poder usar metáfora alguna 
que lo convierta en algo (¿más?)
poético
me agarro paja también 
(me habré contagiado 
del chongo de la vecina)
y me doy cuenta 
que nunca me di cuenta
que me gusta la palabra paja

paja
pajita
pajón

¿Cuántas horas entran 
en un minuto de locura?
Se hace la paja con el pensar
porque no puede con la realidad
entonces se pregunta
como paso tan rápido el tiempo
que es cíclico pero diferente a la vez
¿Qué es lo que hay de distinto ahora?
¿La edad? ¿El amor? ¿Las canciones?
Sin las palabras se piensa que no se puede demostrar 
¿El cuerpo no cuenta, acaso, lo que expresamos? 
Los interrogantes que no tienen respuesta alguna
no es una buena manera para comenzar a escribir
le decía el profe del taller de poesía.
¿Qué sabría él si esos interrogantes no tenían respuesta?
no le hizo caso
y acá está
preguntando
resistiendo
creando 
a través de la poesía
porque el arte es un oficio
es lo que aprendió actuando
que se entrena
se ejercita
porque la creación autónoma y colectiva en este sistema 
no es funcional
porque corrompe, desarma, crea nuevo sentido 
y en estos tiempos donde multiplicar el sentido 
multiplica el miedo 
hay que poner el cuerpo y enfrentar 
desde eso que creemos y creamos 
para transformarnos.

-No tengo todas las certezas hasta ahora
pero creo que empieza
por saber reírse con una misma- 
Me gusta pensar que el patio pulmón son los ecos del inconsciente de todos los que vivimos en el edificio, de lo que hacemos y hablamos todo el tiempo pero que no le prestamos atención. Más que nada a la noche cuando coincide que la mayoría estamos habitando nuestros departamentos y respiramos ahí. A veces retumba tanto todo que cuando me siento a escribir a la madrugada puedo escuchar lo que a mi vecino de enfrente le gusta lo que le hagan cuando tiene sexo o cuando la vecina discute con su novio por celular en altavoz o cuando hay reunión en el departamento 7 y planifican algún taller o actividad para transformar el mundo y tiran los puchos al piso junto a los que tiro yo cuando me desvelo en la madrugada porque me da fiaca buscar el cenicero en la cocina. 
Ellos podrían decir lo mismo de mí, cuando hago karaoke de los temple pilots, o cuando  tarareo lo que escribo en la madrugada o cuando digo lo que me gusta cuando cojo. A la larga nos escuchamos entre todos y sin saber cuáles son nuestras caras conocemos capaz más secretos que las personas que nos conocen a cada uno.

En el almacén de la vuelta o en la verdulería de la esquina nos cruzamos,  por lo general siempre me encuentro al vecino de enfrente,  nos saludamos y nos quedamos mirando un ratito sabiendo que a la noche, además de compartir el agua que chorrea de la bomba que está en el patio y del pedazo de cielo cuadrado que vemos, compartimos un poco esto de estar uno pegado al otro, separados por un patio pulmón que funciona como parlante de nuestro cotidiano.
Fue lo que duró
un frasco de flores
en la repisa

el viaje lento
la melodía rápida

a veces recuerda tanto
que olvida el principio

fue lo que duró
un poema de amor
en hacerse canción