¿Qué le urge al cuerpo?

Me hamaco, me oxido
me hamaco, me oxido
me hamaco, desconfío

La entrega ante todo
y después lo desconocido

Un cuerpo enroscado en años
que se arma y desarma
se desarma y se arma
aprendiendo a jugar
una vez más.

Tengo que sentir mucho
y para eso debo confiar.

Cuanta dicha encendida
libre
alta
deliciosa y perversa
a la hora de los cuerpos.


(la ultima parte es de Susana Esther Soba, escritora de mis pagos)

Después de la resaca pasan cosas

de aquello que es misterio y son sensaciones nuevas en el cuerpo
de aquello de lo que siempre deseé pero nunca se cumplió
de aquello que sabemos que es real y las canciones lo afirman
de aquello que hace mucho que no hablo porque lo siento
de aquello que tiene un mensaje pero aún no lo descubrí
de aquello que el día oculta y la lluvia trata de disiparlo
de aquello que la noche trae y el humo envuelve

es de lo que siempre quiero escribir
cuando te pienso.

El después

Ciertas gotas en la lluvia 
se pierden en la inmensidad 
de querer arrebatarlo todo.
Las cicatrices
se convierten en papeles rancios
guardados en cajones escondidos
la imagen es tan borrosa
que se pierde en la gran oscuridad
Sabemos de esas cosas
pero no las nombramos
hay una parte muy profunda
que siente un poco de sospecha
y si se nombran  pueden hacerse realidad.
Que difícil…
no se cuentan,
se callan
que difícil…
Aunque el miedo avasalle
es cuando hay que saltar
por más que los gritos sean fuertes
y los golpes duelan
las ganas de escapar
son más fuertes.
no se puede con la realidad
les dijeron
No hacen caso igual
pueden
se atreven
y ahí están
sorprendiéndose otra vez
con la furia encendida
envueltas en la noche




Vivas una vez más.

"Hay que llenar el tiempo con palabras"

Hoy son de esas mañanas
donde tomo mate
sentada en el sillón
con pantuflas y medias
y el sol entra en la ventana
mientras hablo con mi hermana
que está en el patio
o en la pieza
de esas mañanas que me encuentro con la vecina
le pregunto por la joda de anoche
y ella se da cuenta de que un poco me molestó, pero mucho no le calienta
(yo me fumé tus intentos de aprenderte el feliz cumpleaños con el teclado pensará)
pero en nuestra vecindad tenemos códigos y somos todos muy simpáticos entre nosotros, entonces me cuenta que, mientras le convido el mate ya lavado, se había juntado tranqui con las pibas, pero una cosa llevó a la otra y la cumbia empezó, cayó un amigo con amigos y todos terminaron cantando en el balcón, nunca me faltes de Antonio Rios, cual egresados en Bariloche. Me río, con mirada cómplice, porque escuché la charla entre ella y su amigo en la ventana, pero no se lo digo, no hay tanta confianza con la vecina. Solo para mates y charlas de pasillo. Pero por adentro muero de ganas por saber que pasó, mitad de chusma y mitad para que la mañana se haga un poco más entretenida y entre alguna excusa que la vecina dice para escaparse de mí, me devuelve el mate y pongo la pava de vuelta.
El agua se calienta de nuevo y decido tirar todos los papeles que fui escribiendo en la semana pero que son medios ácidos o no dicen mucho, bah que en realidad dicen todo lo mismo: ¡Qué ganas de una mañana de sábado de sol!
(en esta ciudad nunca sabes cuándo se va a venir la lluvia)
De esas mañanas que quiero escribir un cuento
pero me sale un mamarracho de verso mezcla con relato
porque tengo ganas de jugar
mientras el agua se calienta
y tiro los papeles
y me dan ganas de ir a meter los pies en el pasto
con el sol y el viento
(porque nunca sabes cuándo se va a venir la lluvia)
y de casualidad empieza Bob a cantar en los parlantes
y río, no puede ser tan cíclico todo querida,
y el agua se hirvió
y mi hermana grita por la ventana
-nosémuybienqué-
estoy describiendo el tiempo, nena -le respondo-

Historia en un colchón

En un laberinto interminable
de palabras misteriosas
se vuelve interesante 
perderse en ellas. 
Tanto polvo, tanto humo, tanto pasto, tanto...
que sin abrir los ojos
se encuentran más y más
volviéndose más confusas
haciendo que descubrirlas
sea como querer contarte 
todos tus lunares:
atrapante e infinito. 

Entre

        Extrañarme

Es ahí donde me encuentro


                          desnudarme

lentamente desde la ropa hasta la piel 


         sorprenderme 

con esa ingenuidad de niña que nunca perdí 

                                          explorarme 

para ir conociendo todo lo nuevo que aparece


         sentirme

y así el cuerpo siempre habitar. 

                     


Carta de presentación

Mido un metro setenta y ocho
y la gente tiene una fascinación plena
-hasta casi de posesión-
con mi pelo.
Tengo rulos, si.
Eso no me hace parecerme a
todos los seres altos que tengan rulos
¿Se entiende?
Genial.
Los pasatiempos me aburren
y los crucigramas son inentendibles.
La constancia son rápidas figuras
que se van esfumando
cada vez que doy dos pasos
para atrás.
Sin embargo hay algo que nunca
he podido dejar de hacer
(comerte las uñas)
Claro, si.. pero además
nunca he podido dejar de escribir.
Escribir, en el cuaderno de la facu,
de la escuela, de las compras,
los tickets del supermercado,
el cuaderno del trabajo, los bancos,
los libros que leo, la mesa,
Pequeñas líneas que llamamos letras
me persiguen y se plasman
en pequeñas fibras de celulosa.
Para contar la mierda del mundo
la suerte
la tristeza
la vez que me cagó una paloma y pise caca
en el mismo día con diferencias de segundos
las fantasías que no se dicen
porque quedan mejor en la palabra escrita
para jugar
volver
y pasar por el corazón
porque siempre lo hice
y se convirtió en algo
que no puedo controlar.

Escribir para liberar